sábado 4 de julio de 2009

Desde la cintura de América


El domingo mis ojos, como los de todo el mundo, se posaron sobre Honduras tras los nefastos sucesos políticos. Y hoy, mis pies arribaron a Centroamérica. Mi trabajo me trajo a la región más agitada de nuestro ya movido continente: golpes de estados, aperturas de mercado, cambios de mandatos, oscuros asesinatos...

Estaré un tiempito instalado en República Dominicana, Costa Rica y El Salvador, y aunque no pase por Tegucigalpa, "el" escenario de la región hoy, voy a tratar de hacerme el espacio para contarles historias, experiencias, noticias o simples curiosidades que vaya encontrando sobre las distintas y dispares partes de una geografía que es casi un espejo pocket de los contrastes que caracterizaron todo lo que hay del Río Grande para abajo, prácticamente, desde la colonización.

Y acá estamos, con ganas de espiar un poco la fina cintura de América, tan sinónimo de atractivo y belleza como síntoma de hambre y desproporción.

Me despido por ahora. El viaje, las emociones, las obligaciones y un taxista que me llevó al hotel de Santo Domingo escuchando Pimpinela a un volumen que destartalaba lo poco que quedaba sólido de su camionetita Toyota me dejaron exhausto.

Buenas noches, América: me voy a dormir en tu regazo y a soñar con conocerte.

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miércoles 10 de junio de 2009

Las mejores idioteces de las plataformas electorales

¿Votás en Capital y te quejás por la carencia de propuestas y debate? Acá analizamos las plataformas de todos los partidos de la ciudad y te damos cinco ejemplos de que a los políticos les faltan ideas, pero les sobra imaginación.







1. UCP: Unidos por el Copy - Paste

El Movimiento por la Dignidad y la Independencia y el Partido Comunal proponen a Jorge Pirra como diputado por la ciudad. La Coalición Independiente Federal y el Encuentro Federal por la Unidad impulsan la candidatura de Juan Mussa. Carlos Peralta se postula tanto por Idear como por el Consenso Porteño, mientras que Enrique Piragini encabeza la lista del Partido del Campo Popular. OK, más allá de que haya personas que se candidatean por más de una fuerza política, ¿qué tienen en común todos estos partidos? Bueno, que sus plataformas son exactamente iguales.

No, no me refiero a ciertas coincidencias ideológicas: los textos, disponibles en la web del Poder Judicial de la Nación, son idénticos. Debe haber alguna razón, motivo o circunstancia, por no decir tramoya estratégica, que explique estas plataformas septillizas. Pero yo les diría que se junten, que armen una alianza, que dejen a un lado sus diferencias (aunque no sé cuáles). Es más, les tiro algunas consignas para el 2011:

En industria: Fomentar la fabricación nacional de fotocopiadoras.

En economía: Duplicación del salario y baja en los precios del tóner, ¡ya!

En salud y bienestar social: Basta de diferencias, ¡igualdad para todos!

En seguridad: ¡Más uniformes y más machetes!

En educación: ¡Más uniformes y más machetes!



2. Un estratega que se hunde solo

El Partido Popular de la Restauración tiene como primer candidato a diputado al ex militar Gustavo Breide Obeid (uno de los responsables, junto a Mohamed Alí Seineldín, del alzamiento carapintada de 1990) y, como era de esperar, su plataforma electoral es una verdadera bomba.

Entre sus muchas y "nacionalistas" ideas, siempre ligadas a la tradición, la familia y la propiedad, se propone el "Rediseño del Ejército sobre la base de los principios del arte de la guerra enunciados por Josmini y Lidell Hart" (sic).

Yo supongo que el ex carapintada se quiso referir a Antoine-Henri Jomini y a Basil Liddell Hart, pero bueno: quizás Breide Obeid no escribe correctamente los nombres de los estrategas que lo inspiran como una táctica para despistar al enemigo (o sea, a todos nosotros).

Igual, esto no es lo que más debería preocuparnos de este oscuro personaje que, entre otras barbaridades, plantea "completar o construir tres nuevos submarinos como primera barrera de defensa continental".

Ojo que el voto psicodélico está garantizado si los hacen amarillos, pero no... ¡qué va!: seguro que Breide Obeid los quiere verdes.



3. Un, dos, tres, ¡iiiiaaa!

Nadie en sus cabales puede negar la importancia del deporte en la vida, como fuente de salud y vínculo con la sociedad. Pero el Partido Demócrata Cristiano va mucho más allá y propone la "incorporación del deporte como materia obligatoria desde primer grado, apuntado a deportes que aporten disciplina y valores. Como ejemplo se propondrán las artes marciales, que otorgan conocimientos de defensa personal, disciplina, autodisciplina, esfuerzo, sacrificio, respeto por los mayores, sabiduría milenaria y valores".

Por otra parte, el Partido Popular de la Restauración, del ex carapintada Breide Obeid, "privilegiará el atletismo como base para el desarrollo de todo deporte". De más está decir que "cuerpo a tierra" y "salto rana" serán asignaturas obligatorias.



4. ¡Arriba, jubilados!

Calificar a nuestros ancianos como "clase pasiva" es algo que me molesta y hasta me resulta peyorativo. Por eso me alegra la existencia de un partido como Jubilados en Acción, que pugna por los intereses de la "tercera edad" en una sociedad que te retira cada vez más temprano.

Sin embargo, me llamó la atención su idea de "crear el Ministerio de los Adultos mayores, integrado en sus cuerpos orgánicos por dignos representantes del sector". En la plataforma no hay aclaración ni ampliación alguna sobre el fin y las funciones de este organismo y, como soy una persona (de)formada por los medios, no me resultó difícil imaginar esta iniciativa como un consejo de ancianos liderados por el abuelo Simpson, abocados a quejarse por todo.

Llamé al partido para averiguar más, pero no me respondió nadie. Claro, era la hora de la siesta.



5. Ahora soy yevolucionario

Adiviná de qué partido es esta proclama: "La revolución de las instituciones es posible: La falta de representatividad de los partidos políticos ha provocado el rechazo en la gente, que pocos cree (sic) que sean el pueblo o las provincias los representados, sino las oligarquías partidarias, como parte de su asalto al Estado. La voracidad de las estructuras partidarias, en su afán de perpetuarse y reproducirse, ha colocado al Estado al borde del colapso, acabando con nuestros recursos y nuestra paciencia".

¿Es del Partido Obrero? ¿Del MST? ¿Acaso pertenece a las Asambleas del Pueblo por el Socialismo y la Libertad? No, no y no: es parte de la plataforma del Frente Es Posible, una alianza que reúne a la ex UCeDe de Alsogaray con el partido Acción por la República de Cavallo, y que es el brazo de los Rodríguez Saá en la Capital.

Revolution, revolution, saá...



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martes 2 de junio de 2009

Mental: primer diagnóstico

De Latinoamérica para el mundo, la versión cool de House.


No me gusta comentar una serie tras solo ver el primer capítulo. Es como ir al médico y que te diagnostique con solo mostrarle la lengua. Y, en este caso, estamos hablando de un programa que trata con esquizofrénicos, paranoicos y toda una guardia de desquiciados. No es cuestión de recetar un ibuprofeno y chau picho, no: veamos cómo evoluciona así no damos una prescripción errada porque, vamos: ¿alguien podía pronosticar la genialidad y longevidad de Seinfeld o 30 Rock tras sus espantosos pilotos?


El problema es que en estos tiempos uno fagocita industria cultural tan rápido como la vomita, y así no va: tenemos que ser pacientes, como en Mental.


Lo bueno de la creación que Fox pondrá en pantalla hoy, a las 22, es que estaremos viendo una nueva serie en simultáneo con varios países y a tan solo cinco días de su estreno en Estados Unidos, lo cual esperemos se transforme en un frecuente y sano comportamiento de las cadenas de TV locales (aunque, de todas formas, no me convence eso de "estreno mundial" en la publicidad, pero bueh).


La otra gran novedad es que este es el primer show del canal para el mercado norteamericano y el resto del mundo producido en Latinoamérica: Mental parece ambientada en Los Angeles, pero en realidad está filmada en los estudios de Fox Telecolombia, en Bogotá (donde también se hizo Tiempo Final). Una medida que abarató los costos en un 50 por ciento y favoreció a muchos trabajadores de esta parte del globo.


Pese a estas buenas noticias, Mental no luce bien. Su primera impresión nos deja entrever una severa crisis de identidad en esta serie que se parece a muchas, pero que podría resumirse como una versión cool de House. Sí, acá también tenemos a un médico brillante, capaz de pensar y actuar "out of the box" para resolver casos clínicos complejos, pero en lugar de ser un jovatón rengo, huraño y adicto, Jack Gallagher (Chris Vance, ex Prison Break) es un inglés fachero, intrépido, amante del ciclismo y de los métodos poco ortodoxos. Si es necesario ponerse en pelotas para calmar a un paciente o allanarle ilegalmente el domicilio en busca de pistas para curarlo, lo hace. No importa si eso lo mete preso, pone en riesgo su flamante cargo en el hospital o fomenta la enemistad de sus estructurados colegas.


Visto así, Mental parece un caso serio, pero no hay de qué preocuparse: la serie no es grave, y eso desilusiona un poco. Por ahora, no hay síntomas de grandes conflictos, salvo la previsible relación amor-odio entre Gallagher y su jefa, Nora Skoff (Annabella Sciorra, ex The Sopranos). Aunque, aparentemente, tiene una hermana con problemas y en el futuro asoman peleas con un psiquiatra cómplice de las empresas farmacéuticas interesadas en experimentar drogas con los internados.


Mental tiene a su favor que llega en una grilla televisiva algo vacía, justo tras el final de temporada de todas las principales series y sin próximos estrenos de importancia en el horizonte. Para algunos, el programa podrá ser la receta para matar la espera por el regreso de los grandes títulos. Para otros, será como tratar la ansiedad con Armonil. Veamos cómo funciona. Y, si no, bueno: yo no soy médico, pero recomiendan que, de vez en cuando, apagar la tele puede ser un buen remedio.




miércoles 27 de mayo de 2009

American Idol: ¡qué final más puto!

Contra toda lógica y justicia en el universo, Adam Lambert no ganó. Y quizás es lo mejor que pudo haber pasado.






Entre los muchos placeres culposos que tengo está ver American Idol, afición que ha devenido en cierto fanatismo adolescente desde las últimas dos temporadas tras la aparición de algunos interesantes artistas que han revitalizado el reality. Me refiero, en especial, a David Cook, gran triunfador el año pasado, y el impresionante Adam Lambert, "la" figura de esta edición cuyo final se vio en nuestro país el último domingo.

Versión emo de un Ziggy Stardust estrellado en Broadway, Lambert es uno de los descubrimientos más excitantes del show business musical de los últimos años y, sin dudas, fue el principal responsable de que este haya sido el mejor ciclo de American Idol en su historia, lo que llevó al programa a un nuevo nivel de calidad y popularidad (con un récord de casi 100 millones de votos en la final y 624 en toda la temporada).

Carismático, camaleónico, con presentaciones irreverentes y teatrales y un registro vocal bisexual, capaz de conmover cielo y tierra con una sola nota, "Glambert" se robó escenarios, cámaras y elogios, y su lugar en la final estuvo reservado prácticamente desde su primera audición. Entonces, ¿por qué perdió? Por puto, así de simple. Por puto.

Está más que claro que el triunfo de Kris Allen habla más de la hipocresía y el conservadurismo del público estadounidense que de las virtudes de este muchachito de Arkansas, amante de esas tibias baladas acústicas que tanto seducen a las chicas. En la tierra de la libertad, un gay está para ponerle voz a Cats o letra a Will & Grace, no para ser premiado en el espectáculo televisivo más importante del país. Menos si anda suelto por ahí revoleando las plumas, sacándose fotos travestido, besando tipos, y con un pasado de performances casi prostibularias, dignas de La jaula de las locas en un cabaret del infierno. No way.

Así, no es raro pensar que Lambert haya perdido porque Allen capturó el puritanismo yanki y los miles de "votos cristianos" que quedaron tras la partida de Danny Gokey.

Lo cierto es que el chico del delineador negro y la garganta de oro perdió y, ¿saben qué?, es lo mejor y más divertido que pudo haber sucedido. Durante meses, vimos cómo millones de norteamericanos fueron seducidos por un maricón que, una vez a la semana, por las noches, les hizo lo que él quiso sin dar explicaciones a nadie. Y en el final, le pintó la cara a Kiss, conquistó a Queen y se quedó con la fama sin cargar el (a veces) pesado y desacreditante título de ser el "ganador de un reality show". Un verdadero ídolo, sin etiquetas.


viernes 15 de mayo de 2009

La "tinellización" del humor político

Caras y caretas testimoniales de una triste realidad.


Foto: Jorge Luengo / Ideas del Sur


Plantear la reaparición de Gran Cuñado como la "vuelta del humor político a la televisión", como lo dijo Marcelo Tinelli, es un blooper, o una "joda para VideoMatch", ya que andamos desempolvando recuerdos. Más bien, deberíamos hablar del retorno de la "tinellización" política o, al menos, de su humor.

Con un logrado maquillaje e interpretaciones basadas en gestos y muletillas, la troupe actoral de ShowMatch construye buenas sátiras, pero están muy lejos del gran objetivo del humor político, que es motivar en el espectador la reflexión crítica sobre la realidad que lo afecta. Todo lo contrario: por formato (el segmento se da en el marco de un reality show ficticio), talento y estilo (Tinelli no es ni aspira ser un Tato Bores), Gran Cuñado contribuye a licuar el pensamiento del televidente al "superficializar" la imagen de los dirigentes. Los presenta como un grupo de personajes risueños e inofensivos con los que hasta podemos llegar a encariñarnos (incluso con aquellos más nefastos).

En este marco, el temor de ciertos sectores del oficialismo y de la oposición a que la ridiculización de sus figuras impacte en la población (el recordado "efecto De la Rúa") es totalmente exagerado.

Aquel fatídico encuentro televisivo entre el entonces presidente y su lograda mimesis, a cargo de Freddy Villareal, estuvo lejos de provocar la debacle y caída del gobierno de la Alianza (como el ex mandatario alguna vez deliró). En todo caso, fue la habilidad del mismo Fernando de la Rúa de superar a su caricatura lo que terminó de desgastar su persona y autoridad ante el público. Sin embargo, esa imitación sí es en gran parte responsable de que hoy recordemos a "Chupete" no como el culpable de uno de los períodos más funestos de nuestra historia reciente, sino simplemente como un "dormido", un "pusilánime" o un "pobre tonto".

Tanto en el humor como en la política, la "tinellización" dispersa, no profundiza. Aliviana las cuestiones de fondo y a sus hacedores. Sí, ShowMatch puede ser un reflector con el que algunos políticos pueden quemarse, pero también ofrece la plataforma para llegar todas las semanas a millones de próximos electores con una horizontalidad similar a la única propuesta (y preocupación) de la clase dirigente actual: mostrar una imagen simpática, no importa si es original o duplicado, tanto como no interesa si en junio se vota por quién realmente va a asumir.

Así, con o sin esa "intencionalidad" a la que Tinelli hizo referencia cuando presentó la nueva edición del ciclo, Gran Cuñado termina siendo un espectáculo funcional tanto a los intereses del programa y su medio como al escenario político "testimonial" de hoy: un show burlesco con un elenco de caretas que buscan distraernos para no revelar que, detrás, sus pocas ideas siguen patinando.

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Hombre trabajando



Lamento el largo silencio en este blog, pero anduve muy ocupado con diversas cuestiones. En los próximos días estaré publicando algunos textos recientes para Rolling Stone y otros medios.
Saludos

viernes 27 de marzo de 2009

Rock era el de antes

¿Recordás esa época cuando tu artista favorito era enigmático e inalcanzable y no contaba en Twitter si estaba constipado? Bueno, Tom Morello y yo la extrañamos.





"… no diría necesariamente que suscribo a esto, pero una de las cosas que disfrutaba de las bandas cuando era chico era que tenían cierta aura mágica alrededor. No me enteraba de lo que comían todos los días en el catering de sus conciertos, porque no lo publicaban en Twitter. Quizás haya algo que decir al respecto".

Esto dijo Tom Morello, ex guitarrista de Rage Against The Machine y Audioslave, en una reciente y muy linda entrevista de Los Angeles Times. Y, sí: hay mucho para decir sobre este fenómeno. ¿Internet les quitó misterio a los artistas?

Morello (quien, por cierto, editó como solista uno de los discos imprescindibles del año pasado) no es un abolicionista de la tecnología, pero está lejos de ser un geek. Él mismo reconoce en la charla que la comunicación digital es un mundo secreto que desconoce, que escuchar hablar sobre Twitter para él es "como enseñarle a manejar un auto a un perro" y que hasta cambiarle las baterías a su pedalera le da suficiente problemas. Parecen los esfuerzos de un señor mayor que intenta ponerse a tono con los tiempos, aunque, en el caso de Morello, sospecho que son algunos de los conflictos de ser un trovador político de alma en la era de la autocracia del clic. Pero también son los síntomas de que la red, mucho más que un modelo de negocios, cambió un esquema de comunicación en la industria musical.

Todavía recuerdo observar la portada de Love Gun y preguntarme quiénes eran en realidad esos seres fantásticos con mujeres rendidas a sus pies. O mirar la de Siete y el tigre harapiento (porque tenía la edición nacional) y pensar lo intocables que eran esos tipos en eterna pose, cual perfectos maniquíes en la vidriera de los 80. Claro, después uno crece y se da cuenta de que Gene Simmons, más que un demonio, es un reverendo idiota, y que la distancia que me separaba de Simon Le Bon estaba dada, fundamentalmente, por kilómetros de maquillaje. Pero, antes, las reglas del espectáculo respetaban las leyes de la astronomía: las estrellas eran inalcanzables.

Ahora, todos pueden ser tu amigo en Facebook y es posible saber vía Twitter qué se compró Britney en su última salida de shopping, por qué Mikey Way, de My Chemical Romance, prefiere Aquafina en lugar de Dasani y que Rivers Cuomo, de Weezer, odia las computadoras Dell, o ver a uno de los chicos de Bloc Party haciendo culopatín o a Matt Bellamy, de Muse, comiéndose la galletita.

Sí, Internet corrió un telón de fondo y nos mostró un backstage de viles mortales. Y no tiene nada de malo. Pero ya sabemos qué pasa cuando se desvela un misterio: también se pierde la magia.


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martes 24 de marzo de 2009

Battlestar Galactica: adiós a la mejor serie de la historia

Punto final para un programa que, revestido de sci-fi, nos mostró el drama de ser humanos y la aventura de descubrir el destino. Por favor: que nunca hagan una continuación. So say we all.



El sábado pasado se emitió en Estados Unidos el último episodio de la serie Battlestar Galactica (BG). Fue el final de una travesía de cuatro años para esos últimos restos de humanidad (o los primeros, según cómo se vea) que, cada semana, recorrían el universo buscando mucho más que un nuevo hogar llamado Tierra. Y fue el cierre del programa más inteligente, duro, impactante y emocionante que nos ha dado la televisión desde su existencia. Todo un logro y una reivindicación si consideramos el ridículo show original.

Parece mentira que aquella patética versión camp de Star Wars de fines de los 70 se haya trasformando en el escenario de este ambicioso y cuidado retrato de las emociones que nos hacen lo que somos (amor, odio, envidia, compasión, etc.) y que nos hacen hacer lo que hacemos (amar, matar, lastimar, traicionar, perdonar, imaginar, crear, etc.). Y, dentro de ese marco, BG abordó cuestiones como ningún otro programa se animó a hacerlo en la TV norteamericana post 9/11. Porque no lo hizo con la mera intención de ser contemporáneo en los temas, o controvertido en las imágenes, sino con el objetivo de crear un entretenimiento que toma los interrogantes más universales como motores reflexión y acción. Usó la base de la condición humana: el pensamiento, la duda y la angustia existencial.

Así, todas las semanas, pudimos polemizar sobre el dilema de abortar en una raza que se extingue; sobre la validez y el poder real de una democracia en épocas de guerra; sobre la fe y el fanatismo; sobre la religión como política, y el militarismo como religión; sobre la tortura como excusa de la defensa; sobre xenofobia y tolerancia; o sobre si tecnología es necesariamente evolución, por solo mencionar unos pocos conflictos.

Sí, fue por momentos una alegoría más a los Estados Unidos de Bush con un telón sci-fi de fondo. Pero detrás (o, más bien, delante) de esas naves interplanetarias, robots, combates espaciales y una imaginería e impacto visual inéditos hasta el momento en la pantalla chica, hubo, en esencia, una obra clásica; esa que expone el drama de ser humano y desarrolla la épica aventura de descubrir el destino empleado el efecto especial más viejo de todos: la buena actuación.

No es lo mismo. Este no fue un espectáculo realmente fantástico. Fue una historia fantásticamente real.

viernes 6 de marzo de 2009

Cómo es la serie The Beast

Patrick Swayze y una nueva muestra de su talento para sobrevivir a la desgracia.


Bailarín, cantante, fantasma, surfista, drag queen…Más allá de los resultados y los gustos, Patrick Swayze ha demostrado a lo largo de su carrera una particular habilidad para salir airoso de situaciones que podrían ser una desgracia para cualquier actor. Hasta supo sortear un cáncer de páncreas que lo tuvo mucho más allá de la fatalidad artística.

Fue un gran escape que también lo trajo a la vida de los primeros planos, como protagonista de una serie algo ambiciosa que podría darle su "momento Mickey Rourke", pero en la pantalla chica.

En The Beast, que se estrenará en nuestro país este domingo 8 a las 21 por A&E , Swayze es Charlie Barker, un agente encubierto del FBI que muchas veces rompe las reglas y apela a sus propios códigos para cumplir con sus tareas; entre ellas, ser mentor del principiante Ellis Dove (Travis Fimmel). Aunque desconoce que el novato está siendo presionado por el Departamento de Asuntos Internos para delatar sus métodos poco ortodoxos.

El problema es que acá no figura la intensidad de Training Day, ni siquiera la divertida acción de The Rookie, por si pensaban en algún paralelo inspirador de esta fórmula ya conocida. Más bien, esta es una serie de clichés policiales, con una narración por momentos deshilachada y sin nudos, incapaz de confeccionar con tensión lo que, se supone, aspira a ser un cop drama. Como si confesiones a punta de pistola, encuentros de medianoche con traficantes o delincuentes sangrando en baúles otorgaran el impacto y el realismo suficiente para ocultar la precariedad y previsibilidad de las historias (el capítulo tres es casi una tomada de pelo a la inteligencia del espectador).

Sin embargo, la sólida experiencia de Swayze para ser inmune al bochorno lo pone a salvo una vez más y se transforma en lo único que sostiene a The Beast: la satisfacción (al menos personal) de descubrir que viejas bestias que se creían extintas aún sobreviven.

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The Beast – Trailer

martes 3 de marzo de 2009

Visita a un spa penitenciario

Estas vacaciones estuve en un lugar inolvidable.




Muchos dicen que el Centro de Documentación de la Policía Federal Argentina, ahí donde se tramitan cédulas y pasaportes, puede ofrecer una experiencia digna de un campo de concentración. Como si Guantánamo ahora atendiera en Azopardo 620. Pero yo, que siempre intento ver el lado positivo de todo, prefiero considerarlo el primer y único spa penitenciario: el lugar donde cualquiera puede disfrutar la aventura de conectarse con la marginalidad, a tan solo 15 minutos de tu casa.


Al llegar, este concurrido (pero muy exclusivo) establecimiento nos ofrece un "procedimiento shock", que tonifica piernas y elimina las impurezas del organismo con solo formarse en una hilera de 200 metros, mientras el vapor de un cemento a 40 grados de térmica exuda las toxinas corporales.


Tras casi dos horas de extenuante ejercicio estático, uno puede ingresar a las modernas instalaciones para el relax: 160 minutos de meditación sentado frente a las pantallas de C5N y Crónica, con el agónico sonido de la maquinita de los turnos como un mantra armonizador capaz de borrar cualquier idea y pensamiento. Teeennngooo eelll nooveeecciiennntooosss sesennntaaa yy cuuaaatroooooommmmmmmm.


Tras abonar una cuota de tan solo $147, uno accede a una sesión que, sin Photoshop mediante (aquí todos los productos son naturales), revela la evolución de nuestra mente y cuerpo. ¡Vaya si estoy diferente a como entré! Según me explicaron, usan un potente flash que actúa como un láser renovador de las células del rostro, devolviéndole el pálido natural a las mejillas y un intenso violáceo al contorno de los ojos.


Luego, la aplicación de una milenaria tinta negra con una técnica conocida como "el pianito", exfoliará de nuestros dedos toda callosidad y aliviará las contracturas. Muy recomendable para bloggers y delincuentes con tendinitis.


Por último, para refrescarnos y eliminar cualquier mancha de nuestras manos (y autoestima), podemos sumergirnos en un bidón de gel jabonoso color verde, fabricado artesanalmente por el personal del spa y bautizado como "moco de Shrek".


Así termina esta increíble vivencia de casi seis horas, tras la que uno vuelve a su hogar con una gratificante sensación de libertad. Pero esto no es todo, no, no. Tan solo 40 días hábiles después, el centro nos envía dos invalorables recuerdos: por un lado, una credencial que, más allá de lo que diga cualquier imagen, certifica que nuestra paciencia goza de muy buena salud. Y por otro, una invitación ineludible: no importa dónde vayas hoy, o dónde viajes mañana; en cinco años, volverás por un nuevo tratamiento.

Notas relacionadas:
Visita a un campamento nerd

lunes 2 de marzo de 2009

Can you hear me, Major Tom?

Adelanto del chiste que hice para el número de marzo de IT NOW.



martes 17 de febrero de 2009

Cerrado por vacaciones


miércoles 11 de febrero de 2009

MTV: ¿Much Music?

La cadena anunció nueva programación con dos interesantes propuestas musicales. Ah, sí: y más de una docena de nuevas series y realitys…


Desde sus nuevas y muy coquetas oficinas en el barrio de Palermo, MTV anunció ayer parte de su programación 2009, que incluirá dos propuestas muy interesantes para los que extrañan la presencia de música en la señal.


La primera es MTV World Stage, una serie de conciertos en vivo que se emitirán todos los viernes en los 62 canales de la cadena alrededor del mundo. La particularidad es que estarán filmados en alta definición y que, según prometen, serán recitales muy recientes. Por ejemplo, el 27 de febrero, se transmitirá uno de los shows que Coldplay dará, entre mañana y pasado, en Tokio, Japón. Nada mal: tu banda favorita, en el living de tu casa, con una performance que tiene menos de 15 días.


World Stage incluirá episodios con Kathy Perry (6 de marzo), Slipknot (13), Oasis (20), Franz Ferdinand (27), Duffy (29 de mayo) y Kaiser Chiefs (5 de junio), a los que se agregarán Linkin Park, Metallica, REM, Kings of Leon, Amy Winehouse, Enrique Iglesias, The Cure y Kid Rock durante el resto del año.


La otra novedad es MTV Push, una iniciativa “multiplataforma” orientada a impulsar artistas nuevos, básicamente mediante la generación de contenido web, móvil, video, etc. Los primeros en tener este “empujón” serán los Metro Station y White Lies (mi banda favorita por estos días y a quienes no me canso de recomendar).


¿Son estos dos anuncios una manera de recobrar el pulso musical que el canal viene perdiendo de hace tiempo? “Esto no es un volver a la música porque eso nunca se abandonó”, dijeron desde la cadena, y para demostrarlo anunciaron… más de una docena de nuevas series y realitys (!) como Making The Band 3, Next, Busted, Súper Dulces 16 y Nitro Circus (con Johnny Knoxville).
En general, una de las cosas que más se le critica a MTV es, justamente, el haber suplantado la “Music” de su “Television” por varios espectáculos de bajísimo contenido intelectual protagonizados por ignotas microcelebridades norteamericanas. No solo eso: programas como Next o Tila Tequila parecen creados para borrar las mentes de una generación, al tiempo que arruinan aun más la ya alicaída reputación del reality como formato generador de entretenimiento de calidad (que lo es, y hay muchos ejemplos que lo demuestran, incluso dentro de MTV).


Por otra parte, también parece injusto recargar las tintas sobre el perfil de la programación de un canal que dice dedicarse a la “cultura joven”, que manifiesta querer divertir al público de 18 a 24 años (yo diría más bien al de 13/20) y al que, lógicamente, sería anacrónico e inverosímil pedirle que solamente pase clips o realice programas de alta sapiencia.


Sin embargo, y más allá de la perspectiva que usemos para ver, analizar y criticar a MTV (personal, generacional, económica), sí podemos pretender una grilla que no solo asocie juventud con diversión, y diversión con estupidez.


Viacom, dueña de las señales de MTV, es un caso testigo de empresa generadora de economías de escala a partir de crear productos globales de gran nivel. Los Unplugged, los Behind The Music y, seguramente, los World Stage y Push, son ejemplos y buenas iniciativas al respecto en lugar de engendros como Parental Control o That’s Amore (otra de las novedades: ¡un reality sobre un ex concursante de Tila Tequila!).


Claro: para los gerentes de programación yo estaría opinando desde el target de un hipotético The History Music Channel, pero creo que todavía me quedan unos años para querer y pedir otra MTV. Al menos, una en la que el concepto “cultura joven” no sea trasmitido vía satélite como una contradicción mundial.

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viernes 6 de febrero de 2009

Odio Facebook

La red social más grande del mundo cumplió cinco años. Desde un bar, yo le deseo que no los cumpla feliz.



De: Pablo Strozza
Enviado el: Miércoles, 04 de Febrero de 2009 02:09 p.m.
Para: Maximiliano Poter
Asunto: Cinco años de Facebook

Maxi, podemos armar un post con esto? Es hoy, pero si lo damos en estos días está todo OK.
Abrazo
P


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De: Maximiliano Poter
Enviado el: Miércoles, 04 de Febrero de 2009 02:49 p.m.
Para: Pablo Strozza
Asunto: RE: Cinco años de Facebook

Hola Pablo:

Vengo masticando esto desde hace unos días... Yo me considero el CEO de Hatebook.com, la red antisocial más grande del planeta jamás fundada, así que este tema no es fácil para mí... :-)
Dejame ver qué onda...

abz
Maxi


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Así empezó este post. Y estuve masticando el asunto, tal como dice el mail, hasta hoy. Hasta que tuve algo para escupir: odio Facebook. Y, aun más, odio no entender su fenómeno.


Lo reconozco: mis 13, 14 años vinculados al mercado tecnológico no sirven para nada a la hora de intentar comprender qué nos pasó a todos como para cambiar la compañía del bar por un mantel electrónico para el picnic unipersonal, la sonrisa por el smile, las discusiones por comentarios o los abrazos por clics.


Claro que debería analizar esto con “objetividad periodística”. Hablar sobre lo buena que es esta plataforma para el “relacionamiento” a la distancia, para seguir vinculado con aquellos seres queridos que están lejos, para los reencuentros familiares, como servicio público, como simple diversión, como movilizador de causas e ideales. O de lo interesante que es para el desarrollo de nuevas estrategias de marketing y como generador de negocios e ingresos (especialmente para su dueño, un tipo acusado de robo y, aparentemente, bancado por inversores muy oscuros).


Pero, en realidad, no puedo, y acá estoy: yo, el techie de Rolling, el vanguardista que, de tan actualizado, se convirtió en un antisocial 2.0, con la ñata contra el vidrio mirando, frío, esta kermés virtual con diálogos mudos, contactos sin tacto, comunicación sin emoción, contenido vacío, presencias ausentes y pertenencia sin participación de 150 millones de soledades que “ahora son amigas”.

Les dejo un mensaje en el muro a todos: basta. Me voy a un boliche a la esquina, a tomar una ginebra con gente… real. ¿Alguien me acompaña? Vengan, no tengan miedo: ahora le pusieron Wi-Fi.

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martes 3 de febrero de 2009

LOST y POST


¿No estaría estaría buena una serie sobre gente perdida en el ciberespacio que se llame POST?
Sería como la vida real, pero llena de comentarios estúpidos como este.

viernes 30 de enero de 2009

Worst Week: peor, imposible

Sony trae una sitcom en donde la tarea de agradarles a los padres de tu novia puede ser un chiste muy pesado.

En el mundillo ejecutivo de Hollywood, productoras y canales de TV es común utilizar algo llamado high concept. Básicamente, se trata de emplear una idea o frase que defina, en pocas palabras, la película o programa a ofrecer a gerentes de programación y "popes" de los medios. Algo así como el slogan con el vendés tu producto. Por ejemplo, el film Días de Trueno podría resumirse como "Es Top Gun, pero sobre ruedas".

Esto también parece ser una costumbre local. Alguna vez un directivo de Telefé me dijo que Claudio Villarruel "compró" Los Simuladores cuando simplemente le dijeron el high concept: "Imaginate Nueve Reinas, todas las semanas". En fin...

No conozco a los creadores de Worst Week, la nueva sitcom que Sony Entertainment pondrá en pantalla desde el 4 de febrero, a las 22, pero podría apostar que el argumento para vendérsela a CBS el año pasado fue: "Es como Meet the Parents, pero en serie". Y, la verdad, esa es una idea que cualquiera compraría, porque hay pocas situaciones tan buenas para desarrollar una comedia como la que ofrece la ardua tarea, para un hombre, de conocer y agradarles a los padres de la novia.

Seguro vos, que me estás leyendo, tendrás tu historia al respecto, probablemente entre risueña, trágica y vergonzosa. La mía estuvo marcada por un proceso que, en cuestión de semanas, pasó del usual nerviosismo e incomodidad en la interacción con mi nueva familia política a lisa y llanamente las trompadas versus un padre ultraceloso (y no saben lo cómico que es ser atacado por un calabrés enfurecido contra el "poligrillo" que le tocó a la nena).

Está claro que Worst Week no tiene por qué parecerse a la vida (y menos a la mía, por Dios), pero una de sus principales fallas es, justamente, su falta de "realismo".

El programa, que es la versión estadounidense de la serie inglesa Worst Week Of My Life, narra las desventuras de Sam Briggs (Kyle Bornheimer, de Jericho y The Unit) por complacer a su prometida, Melanie, (Erin Hayes, de Kitchen Confidential) y simpatizar con sus futuros suegros, más porque deben comunicarles la noticia de un sorpresivo embarazo e inminente casamiento. Sin dudas, el escenario ideal para una comedia de enredos y sucesos desafortunados.

Pero en un show de este tipo, los gags deberían estar al servicio de una historia y ser el resultado de ella, no transformarse en el guión en sí mismo. Worst Week parece basarse simplemente en una concatenación de situaciones que, muchas veces, no tienen justificación ni credibilidad, parecen "forzadas" para figurar porque, aparentemente, resultarían graciosas para el espectador, y solo pueden atribuirse a la mala suerte e imbecilidad de Sam en sus desesperados intentos por congeniar, en particular, con el padre de la novia (encarnado por Kurtwood Smith, otra vez en un rol de papá intimidante y conservador, tal como lo hiciera en That 70´s Show).

El resultado son pavos orinados, floreros vomitados, mascotas muertas y canarios que parecen erecciones. Todo un surrealismo delirante y divertido, sí; aunque sin metáfora y, por momentos, hasta predecible y chabacano. Quizás sea porque en el concepto de Worst Week lo high pase más por lo "volado" que por la altura.


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jueves 29 de enero de 2009

Cloud Computing

Adelanto del chiste que hice para la edición de febrero de IT NOW.

viernes 23 de enero de 2009

Apple y Mac: 25 años pensando diferente


Mi primer contacto con una Macintosh fue hace 12, 13 años. Trabajaba como redactor y columnista de PC Magazine y solía usar una cada vez que necesitaba escanear fotos, diapositivas o corregir algunos artes. Irónicamente, la revista emblema del universo Windows se hacía, en parte, con un producto de Apple.

Por aquel entonces, la diferencia entre estos dos mundos era mucho más lejana que los tres o cuatro escritorios que separaban mi redacción del departamento de diseño. Mac no era un producto "popular", más bien era especializado, y sus creadores estaban en pleno "operativo retorno" de Steve Jobs para ver si el fundador podía recuperar a una manzana que se estaba echando perder (Pablo te cuenta en este post por qué no conviene mezclar fruta con gaseosa). Mientras, Microsoft dominaba los escritorios y amenazaba con hacer lo mismo en Internet sofocando a su más grande competidor en esos días: Netscape.

Hoy, Apple fabrica teléfonos y es el principal distribuidor de música online; las Mac pueden correr Windows; Microsoft sigue perdido en la web, confundido por un algoritmo matemático (Google); Netscape desapareció; PC Magazine dejó de publicarse en papel (al menos en Estados Unidos) y yo sigo escribiendo sobre tecnología... pero para Rolling Stone. Todo es muy diferente...
Tanto como lo fue cuando la Macintosh apareció en el mercado, el 24 de enero de 1984: la primera computadora masiva que utilizaba una interfaz gráfica y un "mouse" en lugar de instrucciones por línea de comandos. La información estaba representada como formas, objetos y figuras que podían "tocarse" y moverse, en lugar de tener que ejecutar largas y complicadas órdenes mediante el teclado. Era una revolución, tal como se proponía desde el célebre comercial de presentación, filmado por Ridley Scott: la inventiva derrocaba a una tiranía de uniformidad y conformismo, oculta tras una pantalla negra. La imaginación, al menos en el gobierno de la informática, llegaba al poder.

Pero todo sería una expresión de deseo. La mentalidad de la época, el altísimo precio de la Mac y una seguidilla de pésimas decisiones ejecutivas (entre ellas, el despido del mismísimo Jobs de Apple) hicieron que la compañía tambaleara y que su producto estrella quedara relegado, con los años, a una herramienta para diseñadores gráficos y editores de audio y video, por el potencial que brindaba en esas áreas.

Valía poco que la Macintosh fuera mejor que la competencia. La computación personal estaba tomando otro rumbo, donde la astucia comercial estaba por encima de la superioridad técnica. Los piratas de Silicon Valley (1999), un modesto pero excelente film para TV sobre los primeros años de la era PC, resumió esa época en una escena brillante. Noah Wyle, bajo la piel de un joven Jobs, le dice a Bill Gates, encarnado por Anthony Michael Hall:

- Somos mejores que vos, tenemos productos mejores...
- ¿Aún no lo entendés, Steve? Eso no importa.

Y no importó, al menos hasta hace poco más de una década...

Hacia 1997, Jobs volvió al frente de Apple para concretar su revolución trunca. Y durante ese exilio forzado pareció haber aprendido una lección: efectivamente, ser mejor no era lo (único) que importaba en este negocio. Un sistema operativo más "estable" que la competencia no lo era todo. Había que ofrecer algo más. Y así lo hizo.

La iMac, el equipo que marcó la era del renacimiento en Apple, fue el primer invento tecnológico en tener "alma". Fue diseñado por un artista (Jonathan Paul Ive) e iluminado por lo más brillante del marketing: vender la idea de que, gracias a un producto, vos podías pensar diferente y, por ende, ser distinto a los demás.

No importaba si estabas comprando un ordenador sin disquetera (¡eso hasta era cool!) o si seguías vinculado a una plataforma propietaria, donde hardware y software dependían de una sola empresa. Lo importante era que, con una Mac, vos podías ser Einstein, Lennon o Picasso.

"Transformá la informática en arte, revestila de significado y obtendrás un ícono cultural". Esa pareció ser la fórmula mágica para que Apple hiciera de la Mac (y de cada una de sus creaciones siguientes), un emblema y un objeto aspiracional. Ya sea desde las finas curvas de una notebook sin CD-ROM, o con dos simples auriculares blancos, Apple nos tiene atados al deseo.

Pero estos también son tiempos diferentes para la empresa, que deberá enfrentar nuevos desafíos. ¿Un sistema operativo robusto seguirá siendo un diferenciador clave en un mundo donde la computación reside en la red? ¿Podrá Apple seguir a la vanguardia en un mercado donde el cuidado por el diseño y la estética ya es patrimonio común de casi todas las firmas de IT? ¿Cuál será el futuro de una compañía tan dependiente del carisma de un líder que, hoy, atraviesa un frágil estado de salud y hace preocupar no solo a sus accionistas, sino a toda una industria?

Son preguntas que, seguramente, Apple resolverá con lo que siempre le sobró: la imaginación.





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jueves 22 de enero de 2009

Autobombo


Muchas gracias a la gente del diario La Voz del Interior, que puso a mi humilde espacio web como uno de los blogs recomendados. Lástima que me rebautizaron como Maximiliano "Porter", pero al menos fueron originales y no me pusieron "Potter" (quizás porque Harry jamás podría tener un blog "interesante").
De nuevo, muchas gracias.




viernes 16 de enero de 2009

¿Cuáles son los mejores discos de esta década?

Como soy un adelantado, propongo elegir los mejores álbumes de estos diez años.


Sí, podrá ser algo apresurado, porque todavía (¿o solo?) faltan 714 días para que termine esta década. Aunque, enfrentémoslo: es muy difícil (aunque no imposible) que en ese tiempo salga un álbum "definitorio" de estos diez años.

De todas formas, el 2009 empezó muy prometedor, con muy buenos discos de Animal Collective, Antony and the Johnsons y Franz Ferdinand. También escuché un debut muy interesante: White Lies, banda inglesa que suena a unos The Killers más "oscuritos". Y pronto se viene lo nuevo de Morrissey, Depeche Mode, Bruce Springsteen, Peter Gabriel y U2, artistas siempre cumplidores.

Pero lo más probable es que, al momento de pensar cuáles son los mejores discos de esta década, nos tengamos que arreglar con lo que tenemos hasta ahora. Entonces ¿podemos ir eligiendo candidatos?

Tiro un rápido top 20 de "fijas" que deberíamos considerar:

1.Radiohead - Kid A (sí, es de esta década, y suena como el siglo XXIII)

2.Radiohead - In Rainbows (por lo que su lanzamiento significó en términos culturales y económicos y porque es lo mejor que hicieron desde Kid A)

3. U2 - All That You Can´t Leave Behind (los irlandeses fórmula 2000, no tan excitante como la de los 90, pero sí la más exitosa)

4. Coldplay - A Rush Of Blood To The Head (personalmente, me quedaría con Viva la vida, pero este es "el" disco de Chris Martin & Co.)

5. Björk - Vespertine (no importa lo que digan: este es el mejor disco de la islandesa y uno de los mejores de esta década)

6. The Killers - Hot Fuss

7. The White Stripes - Elephant

8. Gorillaz - Gorillaz (las nuevas fantasías animadas de ayer y hoy)

9. The Strokes - Is This It (los pibes que volvieron a poner a New York como capital de la música moderna)

10. Franz Ferdinand - Franz Ferdinand (porque el rock, por sobre todas las cosas, debe vestir bien)

11. Norah Jones - Come Away With Me (porque, para bien o para mal, hay gente que empezó a olfatear nuevamente al jazz gracias a este disco)

12. Morrissey - You Are The Quarry

13. The Flaming Lips - Yoshimi Battles The Pink Robots

14. Amy Winehouse - Back to Black

15. Portishead - Third (¿el regreso de la década?)

16. Sigur Rós - ( ) (¿acaso tengo que justificar esta elección?)

17. Keane - Hopes and Fears (¿qué otra banda de esta década tiene un debut donde todos sus temas son potenciales pop hits de calidad?)

18. LCD Soundsystem - Sound of Silver (en una gran medida, una fotografía de cómo fue la electrónica en estos diez años)

19. Beck - Sea Change (porque, aun en estos tiempos, los corazones rotos dan los mejores discos)

20. Babasónicos - Jessico (la verdad que mucho no me los banco, pero hay que reconocer que este es un disco de la hostia)

Me quedaron 800 más afuera, y muchas elecciones recontra caprichosas y personales (como The Mantle, discazo de Agalloch, por poner solo un ejemplo). Pero bueno, ahora te quiero escuchar a vos:

¿Cuáles son tus discos de esta década?

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